Domingo 22 de Noviembre de 2009
En las primeras décadas del siglo XIX daba inicio la industrialización de México, la cual se veía reflejada en un gran número de industrias, más allá de las textileras en Puebla; sin embargo conforme pasó el tiempo y llegaba la Revolución, muchas de éstas fueron desapareciendo, comentó el doctor Humberto Morales Moreno, Secretario Académico de la Maestría en Ciencias Sociales de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.
“Iconografía en Puebla, etiquetas, marcas y firmas industriales: 1830-1920”, es la investigación emprendida por el también miembro y fundador en el año de 1996, de la Sociedad Mexicana de Conservación del Patrimonio Industrial. El estudio tiene como objetivo el “identificar la mancha urbana industrial de la ciudad en los siglos XIX y XX, cómo estaba distribuido el sector comercial e industrial y al mismo tiempo detectar qué tipo de herencia tecnológica nos dejan estas empresas”, señaló.
“Básicamente se trata de concluir un trabajo de 3 años, en el cual reconstruimos la publicidad industrial desde 1830 y 1840, época en que arrancó el proceso industrializador, hasta su primera etapa de consolidación en la Revolución Mexicana y ver cómo evolucionó esta estrategia en las firmas industriales y comerciales que hubo en Puebla en esa época”.
Esto, agregó el investigador, “para clasificar el tipo de empresas que eran, hacia qué mercado se dirigían, qué tipo de inversionistas tenían, y la tecnología empleada; la idea es ver cómo se desarrolló este sector, ya que en 1900 se da un cambio radical en la publicidad con respecto a la de finales del siglo XIX”.
Es así que en este periodo, hay una marcada tendencia a concentrar la publicidad de las marcas por correo; usando este medio las empresas se dirigían al ayuntamiento, por ejemplo, para pedir permisos, extensiones de impuestos, condonaciones u otras solicitudes, además de explotar su firma.
“Lo primero que detectamos es que la publicidad va de los anuncios pagados en algún periódico a la correspondencia, utilizando cartas membretadas o litografiadas, siendo una manera muy inteligente y rápida de hacerse publicidad al mismo tiempo que estaban solicitando un apoyo de carácter oficial”, mencionó Morales Moreno.
Esta fuente de datos, poco explotada, es determinante para la historia de la tecnología y la economía pues, al tener dichas cartas la dirección exacta de su procedencia, “nos permite hacer una cartografía de la industria en Puebla, cómo estaba organizada en términos internos y qué tipo de demandas tenían con respecto a las autoridades”, apuntó.
Las empresas dicen muchas cosas sobre su organización “que a veces en documentos de archivos convencionales, simples informes o una compraventa ante un notario no se detectan; por eso estamos tratando de cubrirlo con este análisis iconográfico, los dibujos, los diseños, la fotografía, nos dirán qué tipo de tecnología o de marca de patente estaban utilizando dichas organizaciones”.
Estos trabajos emprendidos en el Centro de Historia Económica de la Facultad de Filosofía y Letras, del cual es titular el doctor Morales Moreno, serán la punta de lanza para el estudio de la arqueología industrial, un área poco estudiada en México, a través de la formación de estudiantes de nivel posgrado que aterricen sus proyectos en esta línea de investigación con la idea de recuperar a la tecnología histórica como patrimonio cultural del país, lo anterior a través de una maestría en historia de la ciencia y la tecnología.